JUAN FILLOY - entrevista de Mónica Ambort

POLÉMICO FILLOY

Sodoma, Gomorra y Homofobia

"... el auge de la droga, el alcohol y la degeneración homosexual trajo aparejado esa especie de maldición bíblica."

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–¿Y el SIDA? Hervé Guibert, poco antes de morir de SIDA ha escrito una obra considerada trascendente en la literatura francesa actual, El amigo que no me salvó la vida, donde habla de su enfermedad y la cercanía de la muerte.

–Claro, es un tema importante. Yo también lo toco.

–Efectivamente, he visto que en algunos relatos de Gentuza usted lo incorpora.

–Sí, y ahora en Sex Amor hay una especie de apéndice dedicado al SIDA. El libro fue terminado de escribir precisamente el día en que se descubrió el virus. Sex Amor, cuya primera parte es la historia de un amor blanco, completamente limpio de toda escoria viciosa o pornográfica, concluye con esta contrafigura del avance del SIDA, precisamente a pocos días de haberse celebrado en los Estados Unidos la glorificación del gay, el 23 de junio. La enfermedad aparece casi simultáneamente, y ensombrece todo el destino norteamericano. En Norteamérica hay 20 millones de putos, hablando rápido y bien.

–Entonces cuando usted dice que no hay temas nuevos, debo entender que se trata de ausencia de formas nuevas de escribir temas de siempre.

–La existencia de temas, es algo que corresponde al continuum de la vida, a la continuidad de la vida. Todos los días, hay un tema nuevo para explotar. Pero los temas que irrogan grandes preocupaciones sociales, aparecen de vez en cuando. Tienen su manifestación en grandes eclosiones humanas a lo largo de la historia. Hasta finales del siglo pasado, se explotaron casi exhaustivamente todos los problemas de índole revolucionario, político, económico, industrial, científico... Con las dos guerras mundiales de este siglo y las guerras civiles en diversos países, evidentemente se reavivó el tema bélico, pero terminadas, se agotaron los temas que fueron clásicos, amén del más clásico de todos, el amor. Al margen de esto, aparecen a lo largo de la vida una sucesión de cuestiones que preocupan a la humanidad Entre ellos, el SIDA. Su historia se remonta a 1957, cuando fue detectado en Uganda, hasta hacerse patética su instalación en otros países, especialmente en Estados Unidos, donde el auge de la droga, el alcohol y la degeneración homosexual trajo aparejado esa especie de maldición bíblica. El dios bíblico, un dios arcaico, irascible, punía las maldades de los pueblos, con grandes maldiciones. La primera, la del agua: los diluvios, los cataclismos. Cataclismo, en griego quiere decir inundaciones. Si no, por medio del fuego, quemando ciudades enteras como quemó Jehová, ciudades de la Pentápolis antigua en la cual estaban Sodoma, Gomorra y otras más. Lo que los griegos llaman un verdadero holocausto. Fueron calcinados sus habitantes y las ciudades desmanteladas por el fuego.

–¿Por qué habla de la degeneración homosexual? La Organización Mundial de la Salud ha dicho que la homosexualidad es uno de los modos de la sexualidad.

–Esa es la disculpa de los homosexuales norteamericanos. Ellos se absuelven de culpa y cargo, diciendo que no son culpables de ninguna degeneración. Que la homosexualidad es una cosa que está en los orígenes mismos de la especie humana.

–¿Y no es así?

–Yo creo que no. Y tenemos la experiencia de 10.000 años de civilización.

–Siempre hubo homosexuales. Célebres por sus bondades, muchos de ellos.

–Sí, pero con características muy distintas a las actuales. Incluso la pederastia griega tenía rasgos de amor hacia los efebos. Mientras que ahora la homosexualidad norteamericana proviene del abuso de la droga, del alcohol, y del vicio de la concupiscencia, vale decir, de todas las utilizaciones del organismo humano ajenas a la procreación. En Norteamérica la homosexualidad es una plaga. Se presume que sobre una población de 250 millones, hay 20 millones de homosexuales. Parece que con esa enfermedad misteriosa en el organismo humano, se cumpliera la maldición bíblica. En la última década han muerto 80.000 personas de SIDA en Norteamérica. Se calcula que muere un gay cada diez minutos.

–¿Entonces hay que marginarlos?

–No. Curarlos. Usted ve que toda la investigación mundial está orientada a encontrar una solución para esa enfermedad y para el cáncer.

–El SIDA no es una enfermedad exclusiva de homosexuales.

–Claro que no. Actualmente la vida está muy circunscripta por el riesgo que apareja; obliga a la gente a desusados esfuerzos de prevención del mal, pero no obstante, como es una maldición misteriosa, casi simbólica, un virus tan insidioso, la amenaza acrece; el mundo actual está indefenso.

–La Corte Suprema de Justicia, finalmente le dio la personería a la Comunidad Homosexual Argentina, pero en un primer momento se la había negado. ¿Estaba de acuerdo con esa decisión?

–Totalmente.

–El primer fallo había sido muy criticado; como una decisión fascista de la Corte...

–Ah, no. Con ese argumento podría presentarse la sociedad de consumidores de ácido lisérgico... y de otras anomalías que sin tener las características de la homosexualidad, son punibles para los códigos morales de la Nación.

–¿Nunca tuvo amigos homosexuales? Excelentes escritores lo fueron.

–Nunca. Nunca.

–Algunos homosexuales sufren mucho don Juan. Su condición y su marginalidad. La homosexualidad no depende de la voluntad.

–Sí, y van a sufrir más todavía. Imagínese en Estados Unidos, un profesor de un liceo de señoritas. ¿Usted mandaría su hija allí? La adolescencia es un estado transitorio, sumamente peligroso. El sexo no está definido. Ni bien se sale de la pubertad, no se sabe si va a ser hombre o mujer. Es muy susceptible a todas las influencias. Por eso los profesores gay en Estados Unidos están permanentemente en pugna con las autoridades.

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